Llega a la colección de los FF el inicio de una de las sagas más esperadas. Anunciada en todos sus cómics principales desde hace un par de meses, nos disponemos a disfrutar de otro de esos viajes que pintan al estilo Jules Verne versión siglo XXI, de la mano de los lápices de Steve Epting y con el guión de Jonathan Hickman.

Pero para adentrarnos en la saga, hay que tener presente una serie de sucesos acaecidos en las páginas de esta colección: En primer lugar, Reed Richards ha renunciado a formar parte del concilio cross-time, formado por diversas versiones de sí mismo correspondientes a diferentes realidades alternativas.

En segundo lugar, los Fantastic Four han encontrado diversas civilizaciones perdidas, entre ellas la Ciudad Olvidada del High Evolutioner,que ha emergido a la superficie de la Tierra desde Subterranea.

Y el tercer punto a tener presente es que el dr. Doom ha perdido su gran inteligencia tras su enfrentamiento contra Intelligencia.

Puntualizado todo esto,comienza la saga Three en su primera parte, donde el protagonismo por excelencia lo tiene Valeria, pa hija del matrimonio Richards. Al igual que Franklin, Valeria posee una inteligencia directamente proporcional a su curiosidad. Esto la llevará a descubrir la maquina con la que su padre, Reed, pudo contactar con el Concilio cross-time. A modo de flashback, descubriremos que Valeria no solo contactó con las versiones alternativas de su padre, sinoq ue también está al tanto de los daños cerebrales sufridos por Dr. Doom.

Por ese motivo, se teleportará a Latveria para proponer un trato a su tío Doom en elq ue ella se compromete a restaurarle su inteligencia. Un pacto con el diablo que pone de primeras al lector con la guardia alta, pues esta niña está claro que va a suponer un tremendo dolor de cabeza.

Excelente el epílogo de Silver Surfer con un impactante misterio que no desvelaremos, antesala de una ya esperada segunda entrega de esta saga.

Respecto al dibujo, remarcar que Steve Epting realiza un trabajo más que interesante,. Quizá le falta esa frescura de cuando dibujaba los complementos de Hammer of God para la colección Nexus, pero al menos ha sabido romper con el estilo clásico, casi buscemiano que aplicó a su llegada a la Casa de las Ideas, más o menos cuando se adentró en su día en las páginas de Avengers.

La curiosidad especial la tenemos en una triple edición de este número, con las tres portadas que se reproducen junto a esta reseña. La Variant Cover es de Arthur Adams, mientras que la divertida versión cartoon es de Leonel Castellani. En cuanto a la portada regular, esta corresponde a Alan Davis.