Dark Horse vuelve a tomar la licencia The Terminator para presentarnos nuevas aventuras de esta saga clásica de la ciencia ficción en la gran pantalla.

La premisa empleada por el guionista Zack Whedon consiste en regresar al punto en el que Sarah Connor tuvo que enfrentarse por primera vez a un Terminator, ayudada eso sí de Kyle Reese. Para ello, recurre a un miembro de la resistencia, Ben, que viaja a ese momento del tiempo y consigue averiguar lo suficiente sobre lo que ocurrió en aquel día como para sospechar que Reese sigue vivo y que Cyberdine lo llevó a unas instalaciones secretas.

Pasado el tiempo y consciente de que no puede hacer nada él solo ante esta situación, esperará al momento en que Sarah Connor se encuentre viviendo con sus amigos mexicanos. Por lo que Ben sabe, allí ella disponía de gente y armamento, y quizá sea el momento adecuado para tomar la iniciativa.

Un punto de partida para la colección más que interesante, aprovechando perfectamente un hueco en el que ni la serie de TV ni las películas habían ahondado, y con un potencial más que atractivo para los fans de Terminator.

Ahora bien, si el guión al menos mantiene un ritmo interesante, hay que lamebntar el dibujo pobre, aunque correcto, de Andy MacDonald, que no es como para mandarle a vender las hamburguesas de si familia, pero sí como para sugerirle que pula más sudibujo angulado y trabaje mejor los rostros de los personajes, pues a veces esas caras parecen obra de un estudiante de primer curso de una escuela de cómic que no de un profesional.