Esta nueva etapa de la serie Web of Spider-Man pone punto final a la saga The Extremist con la tercera entrega, donde una vez más el viejo J. Jonah Jameson, ahora Alcalde de New York, intenta ponerse como sea a salvo del misterioso terrorista "extremista" con objetivos teóricamente altruistas, pero que por fin, al igual que su rostro, quedarán desvelados de un modo especial.

Y es que cuando entra nuestro viejo amigo y vecino trepamuros en escena siempre hay la posibilidad de que la acción tome rumbos curiosos y hasta simpáticos dentro del dramatismo de un asesino en potencia. En este caso, destaca la escena en la que Spidey conduce al Extremist a la sala de prens ay lo somete a una batería de acusaciones antes decenas de cámaras y ávidos periodistas, para desconcierto tremendo de su rival.

El punto fuerte, en definitiva, viene a ser no solo la previsible derrota del villano, sino la exposición de todo su perfil, de su pasado y de la verdad que se esconde tras su máscara.

El guión de Fred Van Lente tiene, en general, un regusto tan clásico y sencillo como el dibujo de Nick Dragotta. Demasiado sencillo en su estilo general, este episodio desconcierta frente a los comics más elaborados que encontramos en el Universo Marvel. Y es que quedfarte en algunas escenas con regusto a Steve Ditko a estas alturas resulta cuando menos desconcertante.

En cuanto al complemento de Jackpot, nos ofrece una historia correcta, casi aburrida por lo centrada que está en perfilar todo lo relacionado con esta heroína de apenas un par de años de vida. Eso sí, el dibujo de Sana Takeda, pictórico y con cierto regusto a la estética manga, quizá hubiera sido mejor opción para la historia principal de este cómic.

Y un último apunte: ¿qué demonios tiene que ver esta portada con lo que se lee en el interior? Le he dado mil vueltas y aún no consigo imaginar el motivo.