Renato Guedes es el dibujante encargado del inicio de esta nueva colección de Wolverine, y lo hace de la mano del guionista Jason Aaron, que ha escrito en esta ocasión una historia relacionada con satanismo y muerte.
Ya de entrada, el primer misterio que nos pone sobre el guión tiene que ver con la fe de Logan y con su concepto de bondad, así como las dudas que le suponen cuando medita en toda la vida que ha llevado.
A partir de este punto, la historia no nos cuenta nada más: sencillamente, el que parece ser Wolverine se ha convertido en un asesino despiadado, e incluso da a pensar en la posibilidad de que esté poseído por algún enemigo o entidad demoníaca.
Sea como sea, el panorama es un pueblo apartado y lejos de la urbe donde Wolverine parece haber cambiado radicalmente. Mientras, Mystica ayudará a la actual pareja de Wolvie para encontrarlo y ayudar a que vuelva a ser el de siempre.
A su vez, en las sombras vislumbramos a los instigadores de la persecución que sufre Wolverine, así como se entiende que otros héroes como Jubilee o Cyclops, así como los renegados de su causa Mystique y Daken serán objetivos inmediatos de esta curiosa organización.
Un número que no responde al completo frente a las espectativas de un lanzamiento destacado relacionado con Wolverine, uno de los personajes más representativos de Marvel. El equipo artístico cumple, pero tampoco son excesivamente brillantes ni destacan como es de esperar en un título (presuntamente) estrella de la Casa de las Ideas. Es evidente que luce mucho más este personaje en otras series que en su propio título, y eso es culpa de las historias que debe vivir, así como de un dibujo no tan brillante como en los otros casos.
Este número viene complementado con la primera entrega de una saga-complemento que narra el último combate de Silver Samurai. Un episodio correcto, con mucha narración en off y que cumple con el simple cometido de perfilar en algún aspecto la figura de este clásico rival de Wolverine.


¡No doy abasto a pillarlos! Qué ruina.
Te diré...
Yo ya no es que sea una ruina, es que no sé cómo organizarme para leerlo todo.