Sobre la premisa menos original posible en esta colección, el guionista Matt Fraction consigue que uno se pregunte cómo demonios puede llegar un guionista tan poco ocurrente e imaginativo a tener la oportunidad de escribir en uno de los títulos más populares del Universo Marvel.

Un muchacho comienza a manifestar sus poderes mutantes y Psylocke y Cecilia Reyes acuden a verlo. Mientras tanto, vemos a Emma Frost con una serie de devaneos y diálogos aburridos con Namor, Wolverine y Danger que realmente no parecen llevar a ningún sitio. Lo que es una serie de aventuras y ciencia ficción se torna de este modo en lo más parecido a un mal episodio de una manida telecomedia venezolana, cargado de vacuidades y aburridos sinsentidos que parecen tener como objetivo llenar las páginas necesarias para salvar el episodio del mes.

Por su parte, Whilce Portaccio es uno de los dibujantes que destacaron tiempo atrás, cuando nacieron los sellos de Image tal como Wildstorm. Posteriormente intentó sacar algunos títulos propios, siempre con ese estilo tan peculiar que le caracteriza, pero en este episodio se aprecia que Portaccio carece de frescura, especialmente cuando el episodio no aporta prácticamente nada de acción argumental.

La triste conclusión es que Uncanny X-Men, la gran colección de mutantes, vuelve una vez más a ser descuidada y cae en el tedio y en el aburrimiento para un mes más de decepción.

Terry y Rachel Dodson firman la portada de este número, donde falsamente se nos da a entender que podemos asistir a una nueva versión del enamoramiento de Namor con respecto a Sue Storm, pero esta vez con Emma Frost como objetivo. Que nadie caiga en este engaño. Ni siquiera este escena se corresponde en el interior con la realidad, que queda en una burda anécdota. Pero ante lo desastroso del argumento general del número, ¿qué otro motivo podría encontrarse para reflejar en la portada de este mes?