En mi devoción por los guiones de Straczynski, vuelvo a disfrutar de una de sus historias en una de las colecciones en las que más suspicacias tengo sobre el futuro de su protagonista: Wonder Woman.

El cambio de traje sigue sin convencerme, pero el tono de la historia, la dosis de dramatismo, el saber situar el perfil del personaje en situaciones límite... todo ello me lleva a pensar que, de la mano de los lápices de Don Kramer, estamos realmente disfrutando de uno de los grandes momentos de esta mítica colección.

Diana ha acudido a Turquía para ayudar a las hermanas del templo de Afrodita, situado y masacrado por un ejército de alquiler. Diana está absolutamente obsesionada con el drama de ver a tantas hermanas muertas, y aunque la rabia la corroe, hará todo lo posible por salvar a las supervivientes sin permitir que caiga ni una más de ellas ante el fuego de los mercenarios.

Este matiz, junto con la injusticia que cree que significa que los dioses consientan esta matanza, la lleva a una curiosa conversación con la propia Afrodita, que históricamente ya había ocultado aquel templo a los ojos de los humanos, pero ahora misteriosamente parece que oculta un motivo superior junto con el resto de dioses al respecto de su pasividad.

Todo ello junto con ciertas dosis de crueldad y dramatismo nos permitirán en este episodio ver a una Wonder Woman completamente llena de rabia y frustación, lanzada a uno de los combates más cargados de odio que la hayamos visto nunca.

Finalmente y como curiosidad, señalar que existe una edición con portada alternativa de Alex Garner.