JMS no me ha decepcionado en absoluto. Sabe cómo insertar elementos en la historia dándoles el toque de intriga, y sabe meter la dosis de adrenalina, ahora por medio de la sed de venganza de Diana.

Las escenas de acción están planificadas perfectamente, soltando pequeñas pistas y "dorando" con los diálogos fluidos el ritmo de una buena saga.

En cuanto al dibujo, Don Kramer es todo un acierto y cumple a la perfección, dejando el mismo regusto que Gary Frank en sus días junto a JMS.
Una gozada de lectura, vamos.

¿Falta mucho para el 602? Mmm... Es que lo malo de todo esto es que ahora, lea lo que lea, me parecerá peor.