Wildstorm y DC están publicando una serie limitada de 6 números protagonizada por Kratos, personaje protagonista de la saga de videojuegos God of War.
En el guión, todo un veterano y todo terreno como Marv Wolfman. Y en la parte de dibujo, el pictórico Andrea Sorrentino.
Quienes conozcan toda la historia de God of War 3, sabrán que la saga está cerrada y que, por lo tanto, los hechos de esta historia son retrospectivos con respecto a la vida de Kratos.
El argumento no es muy complicado. Existe una especie de gripe A en la época de Kratos, y ha afectado a su hija. Así que tiene que ir a buscar la medicina casi imposible de conseguir, llamada ambrosía de Asclepius.
Saltando diversos matices, la situación se resume en que los dioses se divertirán como espectadores del trayecto lleno de combates que debe afrontar Kratos, a veces en solitario, en otras acompañado de fortuitos guerreros que se unen en su trayecto.
Para una historia así, era de esperar un cómic dinámico y que no cayera en la monotonía del combate continuo y el argumento pesado. Para que God of War triunfe en un cómic, debe seguir las directrices que se han visto en los buenos guiones de Conan.
Pero en este caso he dejado de leer en este reciente tercer número, pues la estética oscura y casi imitadora de Sienkiewicz echa para atrás. Cansa y desluce todo lo magnífico de este universo de dioses y demonios en el que se mueve Kratos. No digo que este tipo de dibujo pudiera ser excelente en otra obra, pero aquí no pega en absoluto, y God of War en los comics quedará como una anécdota más en el limbo de las viñetas.