Hablar de los Nuevos Mutantes en esta nueva colección que nos recopila Panini en tomos, es hablar de nostalgia. Se trata de la fórmula ya conocida de volver a reunir a los miembros originales de un grupo largo tiempo disuelto, tal como sucedió en X-Factor en sus inicios con respecto a La Patrulla-X /X-Men.
Magic, Mancha Solar, Bala de Cañón, Magma, Karma y Warlock vuelven a aparecer juntos en una aventura que, sin obviar el hecho de que todos ellos han madurado, siguen siendo los de aquellos años en los que nos fueran presentados junto a Kitty Pride en la Mansión del profesor Xavier.
Para ello, Marvel construye una historia entorno a Legión y escogen a un dibujante, Diógenes Neves, que recuerda en parte a aquel tono especial que imprimía Bob McLeod a sus primeras aventuras. Esto, que comienza a ser un punto a favor, tiene desgraciadamente una serie de puntos negros que dejan mal sabor de boca cuando uno cultiva esperanzas de poder tener de nuevo a este grupo viviendo aquel tipo de añoradas historias.
El primer problema es la continuidad de Diógenes Neves, dibujante ideal para la colección que realiza los cuatro primeros números, dejando el quinto en manos de Zachary Baldus, un autor pictórico cuya narrativa deja mucho que desear, a pesar de intentar sugerir en sus trazos al maestro Sienkiewicz. Pero sin conseguirlo.
La mala noticia es que Neves dibujará los números del 6 al 8 de esta colección, pero tras ellos ha marchado a la Distinguida Competencia, donde está dibujando el número Green Arrow #30 de una forma absolutamente brillante, mientras la colección parece perdida en un baile de dibujantes que no terminan de encajar.
Sirvan estas líneas para mostrar el descontento como lector que se sufre al ver cómo un buen talento demostrado en la miniserie X-Men: Worlds Apart no termina de ser premiado con la continuidad de una serie regular, ni siquiera en un lanzamiento que parecía en un primer instante tan bien planteado a nivel de autor.
El guionista Zeb Wells nos cuenta una buena historia de Legión, pero no sabe narrarla de forma clara y fluida. El argumento se pierde y desorienta al lector. Lo onírico y mental se entremezcla con lo real, las dobles personalidades y personalidades multripresentes se confunden, y la historia pierde la gran oportunidad de ser bien contada. Y es que la narrativa gráfica es secuencial, pero no como si te estuviera pasando una abuela un álbum de fotos: es "narrativa". Narra. Relata. Por medio de secuencias. En fin...
A pesar de ello, es de agradecer que la personalidad de los protagonistas sí la ha sabido conservar y realmente uno tiene la sensación de ver a los jóvenes-viejos héroes de nuevo en acción.
Como última pieza de este tomo, remarcar que una cosa es la nostalgia y la otra el teatro del absurdo que es la historia de complemento del tomo "X-Men: Odd Men Out", algo para que los adjetivos son difíciles de aplicar, escrito por Michael Higgins y ejecutado por Dave Cockrum. Mucho hay que agradecer a Cockrum como dibujante de décadas atrás, pero su estilo "alcanfor" es sencillamente horrendo, digno de compararse a los peores atentados de Al Milgrom en Avengers décadas atrás (sí, aún duele).
Es de agradecer la intención de colocar aquí esta historia por su contenido relacionado con los personajes y por el hecho innegable de que Cockrum está ligado a los tiempos de los primeros pasos de los Nuevos Mutantes. Pero mejor hubiera sido hacerle un homenaje en una convención en lugar de permitirle dibujar esta historia. Que encima no es la única que tenemos suya recientemente en las librerías de novedades mutantes.
La conclusión que uno saca de este tomo es que por 10,75€ merece la pena disfrutar de un rato de los Nuevos Mutantes de antaño. La lectura es obligadamente pausada y el guión es confuso. El dibujante es bueno, pero marchará, y como mucho tendremos un segundo tomo con los tres números que permanecen inéditos de Neves en esta serie. Así que disfrutemos de estas páginas por el momento, pasemos fugazmente por el epílogo de Zachary Baldus, y sigan mi consejo: obviemos la historia final de Cockrum por el bien de nuestras pupilas.


No dejar´ñe de mirarlo.