Hoy he visto la película "Stardust" y he disfrutado como hacía eones. Una vez llegado al final de la película, he descubierto algo que no sabía (raro en mí, siendo algo relacionado con el mundo del cómic), y es que "Stardust" es la adaptación de la novela gráfica homónima de Neil Gaiman, ilustrada por Charles Vess.

Pero no se trata ya del hecho de que esta gran película provenga de una novela gráfica (en este caso es más un relato ilustrado, pero vamos...), sino que acabo de reafirmar un valor que tanto como escritor como lector, llevo dentro desde hace mucho tiempo.

Gaiman es un escritor que tiene un estilo tremendamente cautivador, capaz de combinar lo cotidiano y lo urbano con la esencia de lo más profundo de las leyendas heredadas de siglos atrás. Harry Potter, sin ir más lejos, éstá claramente (y tal como dice Gaiman, "muy superficialmente") inspirado en "Los Libros de la Magia" (creados en 1990 para el sello Vertigo de DC Comics), en los que participó directamente el escritor británico. Es, de alguna manera, la nueva generación posterior a la ya lejana serie de la BBC "Dentro del Laberinto", a "Dr. Who" y a un concepto de misticismo que poco o nada tiene que ver con Dungeons & Dragons o con El Señor de los Anillos.

La sensación de descubrir que aquella película que me había maravillado como pocas nacía de la imaginación de Gaiman me ha reconfortado. Encajaba a la perfección. De hecho, casi he olvidado el hecho de que Gaiman emplee en más de una historia el recurso del muro que separ mundos fantásticos de mundos reales. Está más que justificado ante la brillantez de la historia.Y, además,esta experienciame ha recordado que todavía hay un mundo de fantasía por descubrir, ya sea como espectador, ya sea (con permiso de mi musa) como humilde narrador.