Lo cierto es que la tranquilidad parece haberse asentado tras una reentré de infarto, y encima el horizonte (afortunadamente... ¿creo?) pinta de muchos colores. O bien hay un incendio poco más allá de la frontera del 2007, o bien hay un paraíso, pero lo que está claro es que va a ser un 2008 bastante movido. Mientras, las diatribas y los hamlets diarios se suceden, y uno consigue volver a ser el de siempre. Hoy me reprochaban cierta pérdida de mi sonrisa "especial", y lo hacía un amigo de confianza, pero también admitió que estaba volviendo a mis raíces, que es lo que en el fondo importa.
Lo malo es que volver a ser el que era, tiene sus peligros: En principio, puede hacer gracia, provocar simpatías, pero lo que es cierto es que desde mi punto de vista, tengo una habilidad especial para meterme en líos y provocar desastres. Hay quien definiría esto como casualidad, pero aunque odie decirlo, probablemente sea cosa mía...