A veces no sabes cómo surgen las cosas, y en este blog menos. El caso es que tras un par de vídeos musicales, he recibido alguna que otra consulta de quienes me conocen por el programa de radio "A Dos Bandas" (actualmente en año sabático), cosa que me ha puesto un poco rojo al tiempo que me ha alegrado un montón.
En este caso, Johnny (así se me presenta) me pide que le aconseje un buen tema de guitarras "en honor a la entradilla de Joe Satriani que tenía el programa en sus principios".
Pues Johnny, muchas gracias por tu mensaje... Espero que este tema de Steve Vai, Satriani y Eric Johnson te guste. Se titula "Red House". Es un viejo tema de Hendrix. El concierto que ves es de 1996.
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Escuchar música es una de mis aficiones favoritas y descubrir melodías, otra.
Gracias por esas maravillosas guitarras.
Aprovecho para pedirte dónde puedo encontrar un vídeo de Johnny Hartman.
Besitos mil
Vene
Puedes encontrar un vídeo aquí...
http://www.youtube.com/watch?v=MUSZ4wwjRVU
...pero voy a ver si te encuentro alguna sorpresita del Johnnt Hartman.
¡Saludos!
Eres un pozo de sabiduría, mi querido Xavi!!!
Fuerza y honor, y guitarras, yeah!!!
Muchas gracias por el regalo. Eres estupendo!
John Coltrane lo eligió a él para que cantara su música. Dicen que su voz era densa y oscura como el chocolate.
Acepta esta poesía como agradecimiento.
OTRO POEMA DE LOS DONES
Gracias quiero dar al divino
Laberinto de los efectos y de las causas
Por la diversidad de las criaturas
Que forman este singular universo,
Por la razón, que no dejará de soñar
Con un plano del laberinto.
Por el rostro de Elena y la perseverancia de Ulises,
Por el amor, que nos deja ver a los otros
Como los ve la Divinidad,
Por el firme diamante y el agua suelta,
Por el álgebra, palacio de precisos cristales,
Por las místicas monedas de Angel Silesio,
Por Schöpenhauer,
Que acaso descifró el universo,
Por el fulgor del fuego
Que ningún ser humano puede mirar sin un asombro antiguo,
Por la caoba, el cedro y el sándalo,
Por el pan y la sal,
Por el misterio de la rosa
Que prodiga color y no lo ve,
Por ciertas vísperas y días de 1955,
Por los duros troperos que en la llanura
Arrean los animales y el alba,
Por la mañana en Montevideo,
Por el arte de la amistad,
Por el último día de Sócrates,
Por las palabras que en un crepúsculo se dijeron
De una cruz a otra cruz,
Por aquel sueño del Islam que abarcó
Mil noches y una noche,
Por aquel otro sueño del infierno,
De la torre del fuego que purifica
Y de las esferas gloriosas,
Por Swedenborg,
Que conversaba con los ángeles en las calles de Londres,
Por los ríos secretos e inmemoriales
Que convergen en mí,
Por el idioma que, hace siglos, hablé en Nortumbia,
Por la espada y el arpa de los sajones,
Por el mar, que es un desierto resplandeciente
Y una cifra de cosas que no sabemos
Y un epitafio de los vikings,
Por la música verbal de Inglaterra,
Por la música verbal de Alemania,
Por el oro, que relumbra en los versos,
Por el épico invierno,
Por el nombre de un libro que no he leído :
Gesta Dei per Francos,
Por Verlaine, inocente como los pájaros,
Por el prisma de cristal y la pesa de bronce,
Por las rayas del tigre,
Por las altas torres de San Francisco y de la isla de Manhattan,
Por la mañana en Texas.
Por aquel Sevillano que redactó la Epístola Moral
Y cuyo nombre, como él hubiera preferido, ignoramos,
Por Séneca y Lucano, de Córdoba,
Que antes del español escribieron
Toda la literatura española,
Por el geométrico y bizarro ajedrez,
Por la tortuga de Zenón y el mapa de Royce,
Por el olor medicinal de los eucaliptos,
Por el lenguaje, que puede simular la sabiduría,
Por el olvido, que anula o modifica el pasado,
Por la costumbre,
Que nos repite y nos confirma como un espejo,
Por la mañana, que nos depara la ilusión de un principio,
Por la noche, su tiniebla y su astronomía,
Por el valor y la felicidad de los otros,
Por la patria, sentida en los jazmines
en una vieja espada,
Por Whitman y Francisco de Asís, que ya escribieron el poema,
Por el hecho de que el poema es inagotable
Y se confunde con la suma de las criaturas
Y no llegará jamás al último verso
Y varía según los hombres,
Por Frances Haslam, que pidió perdón a sus hijos
Por morir tan despacio,
Por los minutos que preceden al sueño,
Por el sueño y la muerte,
Esos dos tesoros ocultos,
Por los íntimos dones que no enumero,
Por la música, misteriosa forma del tiempo.
JORGE LUIS BORGES
Besitos mil
Vene
Bufff, mil gracias, Venecia. Que ya me he dado alguna que otra vuelta por tu blog. ¡Besotes!
¡Y un saludo también para Nick!