Elemental, querido Pendergast
Dentro del laberinto de entretenimientos que el ocio actual nos ofrece, uno continúa practicando una antigua tradición de los ancestros: la lectura de libros (novelas principalmente). Esa práctica consistía en devorar visualmente un compendio entre 500 y 2000 páginas rellenas de palabras impresas sobre (ojo al dato) láminas de papel conocidas como "hojas".
Sin enchufes, ni monitores, ni nada por el estilo.
¿Sorprendente?
Pues no soy el único que practica esta curiosa modalidad de ocio. Si uno se adentra en los cubiles del metro o de los autobuses, todavía puede descubrir una gran cantidad de devoralibros, conocidos como "lectores", principalmente gracias a algunos fenómenos recientes conocidos como "El Código Da Vinci" o "Los pilares de la Tierra", imprescindibles en su lectura para la aceptación social en determinados círculos.
MI QUERIDO PENDERGAST
Cinismo aparte, si bien la lectura siempre me ha cautivado en todos sus aspectos (ciencia ficción, fantasía heroica, policíaca, espionaje...), pocas veces me he quedado tan prendado de una firma en concreto.
El primer caso que recuerdo llegó tras la lectura de "Yo Robot", de Isaac Asimov, en una edición de bolsillo. Para quien no conozca esta obra de Asimov, de la que os reproduzco la portada de una de sus ediciones más recientes (la que leí yo tenía una portada absolutamente distinta), hay que aclarar que poco o nada tiene que ver con la película de Will Smith. Se trata de una historia de Susan Clavin , personaje bastante presente en las historias de Asimov. A partir de ahí llegaron las diversas novelas de la saga de La Fundación, así como algunas en paralelo del tipo "Bóvedas de Acero" o "El fin de la eternidad", y durante la década de los ochenta disfruté muchísimo de esa firma.

Entonces llegó el día en que uno de mis relatos preferidos, "El Hombre del Bicentenario", fue "refrito" en forma de novela, inflado de mala manera, con la firma de otro escritor junto a la de Asimov en portada, y se me quitaron para siempre las ganas de buscar más historias de Asimov. Era imposible. Asimov había muerto y sólo quedaban destellos pervertidos de su universo futuro.
Fin de los ochenta y fin del consumo compulsivo de novelas de ciencia ficción, tanto de Asimov como de otros escritores.
LLEGAN LINCOLN Y CHILD: LOS PADRES DE PENDERGAST
Debió ocurrir poco después de las olimpiadas de Barcelona 92, cuando Douglas Preston y Lincoln Child comenzaron a trabajar juntos en sus primeras novelas. Lincoln, analista de sistemas metido a editor de novelas fantásticas y de terror (¡me encanta cómo suena eso!) y Preston, empleado del Museo Norteamericano de Historia Natural, dieron con la fórmula perfecta que nunca entenderé de escribir en tándem. El caso es que lo hicieron bien: buen ritmo, buenas historias, buen suspense y una documentación interesante, pero sin pedanterías.
Sin saberlo, lo primero que vi de ellos fue una película. No es "la gran película", pues el resultado en la gran pantalla fue entre mediocre y "bien". Me refiero a "The Relic" (Peter Hyams, 1997). Pero lo que me atrapó verdaderamente fue un par de años después, cuando leí "Los asesinatos de Manhattan". Allí descubrí a Nora Kelly y al increíble agente del FBI Aloysius XL Pendergast, un variopinto agente de New Orleans, de acento sudista, y experto en técnicas de memorización y deducción que son ciertamente apasionantes en los distintos casos que afronta en las novelas.
Pendergast no es el protagonista de todas las novelas de Preston y Child, pero sí que ha ido ganando protagonismo por encima de otros personajes, hasta protagonizar las últimas novelas, la más reciente de las cuales es "La Danza de la Muerte", que aún no he leído y donde sé que se enfrenta al único enemigo que considera de su mismo nivel, el lado oscuro de sí mismo: su propio hermano (malvado, por supuesto).
Antes de atacar esa novela, estoy terminando "Más allá del hielo", otra de las novelas de estos autores, pero no protagonizadas por Pendergast, sino centrada en la misteriosa búsqueda del que podría ser el mayor meteorito caído en la Tierra.
En definitiva, os quiero aconsejar que algún día probéis con cualquiera de sus novelas. Asesinatos, espionaje, persecuciones, pistas... Tras dos novelas, comenzaréis a preguntaros por qué "El Código Da Vinci" tuvo tanta fama, si podría haber pasado por una novela más de estos dos autores en lo que a calidad y suspense se refiere.
Estoy convencido que cuando sus novelas salten a otros medios, como pasó en su día con Tom Clancy, estaréis contentos de haberlos descubierto no en una pantalla con el rostro de moda, sino en esos maravillosos sarcófagos sin monitor ni electricidad, llenos de láminas impresas de algo llamado "papel".
PD: Si alguien de Plaza & Janes lee esto, ¿podría explicarnos a todos por qué no traducen los títulos originales? "Los asesinatos de Manhattan" es "The Cabinet of Curiosities", "Naturaleza Muerta" es "Still life with Crows", y así ad líbidum. ¿Quién demonios se ha hecho el listo aquí? ¿Preston y Child saben este detalle de su edición en castellano? ¿Qué opinan de ello?
IMAGENES: El primer grupo nos muestra diversas portadas de las novelas de Preston y Child, mientras que el segundo incluye a Douglas Preston (con sombrero) y a Lincoln Child entre otras portadas de sus obras.


Yeray dijo
Hola Xavi, bueno... colega :), gracias por tus recomendaciones, se las diré a mis papis para que vayan empezando ellos, yo quiero ser también un gran lector, pero de momento solo me gustan los cuentos y para comérmelos jejeje.
un beso grande
Yeray
31 Agosto 2006 | 09:23 AM