La saga "Crisis en las Tierras Infinitas" es ya todo un clásico de Wolfman y Pérez en el Universo DC, y su intención inicial fue la de consolidar este multiuniverso superheroico, plagado de mil realidades alternativas, en uno solo.
Esta línea dimensional unificada actualmente se compone de 52 mundos, y el que conocemos como Universo DC es uno de los vértices de este despliegue de Tierras alternativas. Si algo le sucede a esta realidad, se produce un efecto rebote en las otras 51.
Desde el noveno número de la colección The Flash hasta el nº 12, asistimos a la llegada de una versión alternativa de Barry Allen, una especie de policía motorizado llamado Hot Pursuit que viaja a supervelocidad y se alimenta de la fuerza de la velocidad. Su visita al universo DC obedece a que de alguna manera, tiene que evitar una distorsión que puede acabar con las realidades existentes. Hay alguien, un personaje, que está provocando una anomalía, y han aprecido diversas víctimas misteriosamente envejecidas.
Todo este trampolín de cuatro números hacia la serie Flashpoint nos dejan algunos puntos claros de la colección. En lo argumental, The Flash está sufriendo en lo personal el eterno problema de los héroes: Iris ya le está advirtiendo que no debe olvidar a su familia. Está demasiado centrado en su papel de héroe y está descuidando cosas tan importantes como cotidianas.
La serie The Flash, así como la serie limitada Flashpoint, cuentan actualmente con Geoff Johns como guionista, que está haciendo un trabajo soberbio en todos los sentidos: originalidad, coherencia, ritmo, acción, trama, suspense...
Por la parte gráfica, el gran salvador de la colección The Flash es Brian Buccellatto, un colorista muy bueno capaz de arreglar lápices tan desastrosos como los de Francis Manapul y convertir todas las páginas en paneles de agradable lectura.
La prueba está en el nº 11, donde Scott Koblish sustituye a Manapul en los lápices, con un resultado igualmente horrible, y Michael Atiyeh intenta hacer un color tan completo como el de Buccellatto. El resultado es muy tosco, con colores mal entonados y subidos de fuerza y una lectura muy desagradable en general. Afortunadamente, Buccellatto regresa ya en un bloque de 5 páginas durante el nº 12, donde el contraste de calidad respecto al trabajo de Atiyeh es tremendo.
En lo que a la serie Flashpoint se refiere, el trabajo artístico ofrece muchas más garantías solamente con saber que dibuja Adam Kubert y entinta Sandra Hope (el colorista: Alex Sinclair).
Lo curioso y desconcertante de Adam Kubert aquí es su tendencia a dibujar con un estilo que me recuerda m´s a Mark Bagley que no al Adam Kubert de toda la vida, pero el resultado es igualmente más que satisfactorio.
Sobre el tipo de serie limitada, afortunadamente Flashpoint no requiere el seguimiento de múltiples series, especiales y crossovers dispersos cada mes por todo el catálogo DC. Sí que es cierto que veremos especiales como AbinSur, The World of Flashpoint, Citizen Gold, The Emperor Aquaman, Secret Seven, algún crossover con Booster Gold (nº 45)...
La aventura de Flashpoint nos explica que Barry Allen se encuentra en un mundo paralelo como consecuencia de una anomalía en el equilibrio interdimensional de las 52 realidades. Allí, Allen es testigo de un mundo distinto donde no solo los héroes, sino incluso la misma historia ha seguido un camino bien distinto al más puro estilo de los clásicos especiales Elseworld o What if... de DC y Marvel respectivamente.
Más allá de las penurias de Barry Allen que, sin poderes, debe intentar encontrar una manera de salvar esta situación desde un mundo desconocido para él, los especiales nos ofrecen la posibilidad de leer historias de las realidades alternativas que existen en este otro mundo. Nunca son 100% determinantes respecto a la historia principal, así que por bien que complementen la saga, esta no depende de su lectura.
Booster Gold es la única serie regular afectada en su trama por la saga, pero los hechos aquí narrados tampoco son determinantes, pues apenas vemos al héroe cómo se sumerge en esta anomalía temporal y afronta los hechos de un modo en un principio completamente ajeno a lo que Barry Allen vive en la serie limitada troncal.
La sensación general es que Flashpoint es una serie interesante por el desarrollo que Geoff Johns está haciendo a partir de una premisa clásica como las realidades alternativas.
Puede llegar a cansar, y hay especiales como el Secret 7 que son más que obviables y cansinos, pero la base de Flashpoint es recomendable, así como los números de Road to Flashpoint de The Flash (nºs 9 a 12).
Es más que improbable que los hechos de esta saga tengan efectos tan contundentes en el Universo DC como fue el caso de Crisis en las Infinitas Tierras, pero sí dejará un buen sabor de boca a los lectores.

